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Medellín reúne a inversionistas para financiar las startups de América Latina

Publicado por Ruta N -

Apostar por lo que está por renacer

Fondos, familias, ángeles inversionistas, corporaciones y banca pública se reúnen en Medellín el 7 y 8 de octubre para buscar formas de financiar a las empresas de base tecnológica de América Latina.

Una persona invierte su dinero entre 20 negocios recién creados. Calcula que siete le devolverán lo invertido o más y que uno, quizá dos, le darán la mayor parte de las ganancias. Así funciona el capital de riesgo, el dinero que financia a las startups en sus primeros años.

Smart Capital, el encuentro que impulsan el Distrito de Medellín, Ruta N y la Cámara de Comercio de Medellín, discute cómo aplicar ese modelo en América Latina. En la región, las startups se valoran según el tamaño de sus mercados, los plazos para vender una participación son más largos y hay otras formas de recuperar la inversión.

Los organizadores plantean una pregunta: ¿qué instrumentos pueden sumarse al capital de riesgo tradicional para financiar a las empresas de la región?

Grandes resultados

En Estados Unidos, la firma Correlation Ventures analizó unas 21.000 rondas de inversión hechas entre 2004 y 2013. En una de cada tres, los inversionistas recuperaron su dinero o lo multiplicaron. Horsley Bridge, que invierte en fondos de capital de riesgo, revisó cerca de 7.000 inversiones hechas entre 1985 y 2014: el seis por ciento generó el 60 por ciento de las ganancias.

Los estadísticos llaman a ese patrón ley de potencias: unos pocos casos extremos determinan el resultado. Lo mismo ocurre en una editorial, que publica decenas de libros al año y sostiene el catálogo con unos pocos éxitos de venta.

Por eso un fondo busca al menos una empresa capaz de multiplicar su valor muchas veces y se concentra en las que tienen ese potencial. Los negocios rentables que crecen más despacio se financian por otras vías, como el crédito o los fondos de capital privado.

En casi 30 años de datos de Estados Unidos, el seis por ciento de las inversiones de capital de riesgo produjo el 60 por ciento de las ganancias.

La región adapta el modelo

Según LAVCA, la asociación que agrupa al capital privado de América Latina, la inversión de riesgo en la región se mantiene por encima de 4.000 millones de dólares al año. La firma de datos PitchBook calculó la inversión mundial de 2025 en 512.600 millones. América Latina, donde vive cerca de ocho de cada 100 habitantes del planeta, recibió alrededor del 0,8 por ciento. Aumentar esa participación es una de las metas de Smart Capital.

En 2025, cinco compañías recibieron cerca de la cuarta parte de la inversión de riesgo regional. Una de ellas, ADDI, es colombiana.

Los inversionistas también venden más participaciones, lo que el sector llama salidas. La firma de análisis Cuántico contó 63 en 2025, por 4.900 millones de dólares, casi el triple del valor de 2024. De las principales, dos de cada tres fueron compras por parte de otras empresas. Más de una cuarta parte fueron ventas de acciones a otros inversionistas antes de la salida definitiva, en el llamado mercado secundario.

Las startups también se financian con deuda. LAVCA reporta que en 2025 las respaldadas por capital de riesgo obtuvieron más de 2.000 millones de dólares en líneas de crédito y préstamos estructurados, que les permiten crecer y conservar una mayor parte de la propiedad. La deuda es uno de los instrumentos que se discuten en Smart Capital.

América Latina tiene cerca de ocho de cada 100 habitantes del planeta y recibe alrededor del 0,8 por ciento del capital de riesgo mundial. Smart Capital busca aumentar esa participación.

¿Quién pone el dinero?

Hay varios tipos de inversionistas, con intereses, plazos y tolerancia al riesgo distintos. Smart Capital les dedica varias sesiones.

Seis maneras de invertir

  • Ángeles inversionistas. Personas que invierten su propio dinero en empresas muy jóvenes, a veces cuando solo existe un prototipo. Muchas fueron emprendedoras.
  • Fondos de capital de riesgo. Equipos gestores (General Partners o GP, por su sigla en inglés) que administran dinero de terceros durante un plazo fijo, por lo general de unos diez años. Ese dinero lo aportan los Limited Partners o LP: fondos de pensiones, aseguradoras, fortunas familiares o bancos públicos.
  • Family offices. Oficinas que administran el patrimonio de una familia y deciden dónde invertirlo, a menudo pensando en varias generaciones.
  • Capital de riesgo corporativo (Corporate Venture Capital o CVC). Grandes empresas que invierten en startups para obtener rentabilidad y, sobre todo, para acceder a tecnologías o mercados que les interesan. En Smart Capital participan, por ejemplo, Davivienda y el Metro de Medellín.
  • Banca de desarrollo. Entidades públicas, como Bancóldex en Colombia o CORFO en Chile, que invierten en fondos para que el capital privado llegue a más sectores y etapas.
  • Inversión de impacto. Inversionistas que buscan, además del retorno financiero, un efecto social o ambiental medible.

Cada uno mide el éxito a su manera. Una corporación puede preferir una alianza estratégica a una venta millonaria, un banco público responde por dinero de los contribuyentes y una familia piensa en décadas.

Qué queda después de Smart Capital

El encuentro dura dos días y la discusión continúa. Quedan tres preguntas por resolver:

  • ¿Conviene apostar por unas pocas empresas muy grandes, diseñar instrumentos para las que crecen de forma sostenida o combinar ambas opciones?
  • ¿Qué llevaría a más personas de la región a invertir en emprendimientos de Medellín?
  • ¿Cómo financiar las ideas que crecen más despacio?
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