El fenómeno del niño: El agua que sí podemos contar
Publicado por Ruta N -El Pacífico se calienta e inevitablemente lo sentimos en Antioquia.
¿De dónde tomamos agua los paisas? Cerca del 96% de las personas que habitan en el Valle de Aburrá beben de La Fe, Riogrande II y Piedras Blancas. Es por esto que son los tres puntos donde se vigila el nivel del agua todos los días.
En este caso y por estar en la región en la que estamos se puede asumir el fenómeno de El Niño en términos prácticos y no de alarma, gracias a las tres presas y su monitoreo constante sabemos cuánta reserva queda, de dónde viene y qué haría falta para cuidarla y mantener sus niveles; solo falta la parte más sencilla y más nuestra, la que hacemos en casa con el agua.
Un viento que cambia y un océano que responde
Imagine una piscina larga con un ventilador en un extremo, la piscina es el mar pacífico, y el ventilador son los vientos alisios, que se forman por la rotación de la tierra, allí el aire empuja el agua de la superficie hacia el lado contrario y la amontona en uno de los extremos de la piscina, es decir en una de las costas de pacífico, y donde nació el viento, el nivel baja y sube agua fría desde el fondo para llenar el hueco.
Los vientos alisios soplan de oriente a occidente y arrastran el agua tibia de la superficie hacia Indonesia y Australia, pero frente a Perú y Ecuador ese arrastre destapa agua fría de las profundidades, ya que se lleva las aguas cálidas al otro lado, el agua fría enfría el aire que tiene encima, y el aire frío no sube ni forma nubes de tormenta, es por esto que la costa peruana es un desierto y el sudeste asiático es una selva.
El Niño empieza cuando el ventilador cambia, los vientos alisios pierden fuerza, el agua tibia acumulada al occidente se devuelve como una ola lentísima que tarda meses en cruzar el océano, esto provoca que deje de subir agua fría a la superficie oceánica del pacífico en las costas peruanas, por eso donde hay un mar caliente hay evaporación, nubes y lluvia.
Por culpa de esto toda la circulación de la atmósfera tropical se reacomoda: la zona donde el aire sube y llueve se corre hacia el centro del océano, y sobre el norte de Suramérica queda la otra mitad del aire, ese aire se calienta y disuelve las nubes en lugar de fabricarlas, por eso las intensas temperaturas, y las bajas lluvias
La buena noticia: esta vez lo vimos venir
En junio, el Ideam anunció que el fenómeno ya había comenzado y activó la alerta temprana con meses de anticipación, ese aviso permitió que EPM revisara reservas, para que los municipios prepararan planes antes de que el problema llegara, hace 30 años la situación hubiera sido totalmente diferente, ya que ni los sistemas climáticos, ni de medición de niveles de embalses, así como los centros de datos y los medios de comunicación no eran ni la mitad de precisos y agiles como lo son hoy.
Así pues el 10 de septiembre de 2026, el Centro de Predicción Climática de la NOAA reportó una anomalía de +1,8 °C, con más de 90 por ciento de probabilidad de un evento "muy fuerte" hacia comienzos de 2027 y 75 por ciento de probabilidad de que supere en fuerza a todos los medidos desde 1950 y El Ideam calcula 81 por ciento de probabilidad de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, pero por ejemplo, los eventos de 1997-98 y 2015-16 alcanzaron picos entre +2,2 y +2,6 °C; el de este año todavía está por debajo y se confirmará en enero.
Antioquia y el país, no enfrentan el niño por igual
El 9 de septiembre, en pleno fortalecimiento del fenómeno, el Ideam pronosticó lluvias por encima de lo normal para octubre en Antioquia, Córdoba, Cauca, Nariño, Meta, Guaviare, Guainía, Vaupés, Caquetá y Amazonas, y aunque hablemos de un aumento de temperatura y sequias a causa del Fenómeno del Niño, no es una contradicción, que se den eventos de precipitación, ya que El Niño no cierra una llave sino qué reorganiza dónde cae el agua y cuándo.
Tres factores que explican el mapa antioqueño
El primero es el chorro del Chocó, una corriente de viento de bajo nivel que entra desde el Pacífico cargada de humedad y choca contra la cordillera Occidental, en ese choque obliga al aire a subir, condensarse y descargar, osea a generar lluvias, y esta es la razón por la que el occidente antioqueño y el Urabá reciben lluvias abundantes, y parte de lo que alimenta las cuencas que abastecen al Valle de Aburrá eso sí durante los eventos de El Niño ese chorro se debilita, pero no desaparece.
El segundo es el relieve, Antioquia tiene tres cordilleras y valles a distinta altura, así que una misma semana pueden caer aguaceros en Urrao y verse cielos despejados en el norte, por eso conviene mirar el reporte de la cuenca propia, de los ríos y los embalses antes que el titular nacional.
El tercero es el calendario, en octubre es la segunda temporada de lluvias del año. El Niño le resta fuerza, pero no la elimina, por eso EPM y el Ideam calculan una reducción de hasta 30 por ciento frente al promedio histórico entre agosto y octubre en buena parte del departamento.
Una consecuencia del Niño es que con temperaturas más altas los embalses evaporan más agua, los suelos se secan antes, las plantas transpiran más y las quebradas pierden caudal, aunque llueva, no importa si un martes cae un aguacero en Medellín, el nivel de Piedras Blancas puede seguir bajando.
Lo que se ahorra en Antioquia se nota en todo el país
Antioquia no es una región que solo consume agua y energía también es la que enciende buena parte de Colombia, ya que cerca del 70 por ciento de la electricidad del país se genera con hidroeléctricas, y el complejo Peñol-Guatapé por sí solo representa alrededor de 10 por ciento de la capacidad del sistema interconectado nacional, hay que sumarle a San Carlos, Playas, Jaguas e Hidroituango.
Por eso en Antioquia, cada kilovatio que no se gasta es agua que se queda represada y se puede usar después, y cada litro de agua que se ahorra, representan energía en el futuro.
5 cosas que sí funcionan para ahorrar agua y energía
Uno
Revisar el medidor de agua.
Cerrar todas las llaves antes de acostarse y anotar el número, si al otro día lo revisa y el número cambió, hay una fuga. Solucionarla es lo principal
Dos
Una válvula vieja de inodoro deja pasar agua sin hacer ruido, día y noche, esto puede consumir alrededor de 750 litros diarios, más de lo que gasta la familia entera. Revisa y cambia las válvulas de tus inodoros.
Tres
El aireador en la ducha.
Una ducha en promedio consume 15 litros por minuto, pero con un aireador suelta se puede reducir a ocho.
Cuatro
Guardar el agua fría que sale mientras se espera que salga la caliente.
Mientras el calentador arranca, se van hasta 10 litros limpios por el desagüe. Con esa misma agua se pueden regar las matas, trapea y descarga el sanitario.
Cinco
Lavar con la lavadora llena.
La lavadora gasta casi lo mismo llena que a medias. Cuatro lavadas completas gastan menos que siete a medio llenar.
La meta de ahorro está más cerca de lo que parece
EPM pidió a los hogares del sistema Riogrande reducir el consumo en 70 litros diarios, eso son siete baldes de los que se llenan esperando el agua caliente, o cinco minutos menos de ducha repartidos entre dos personas, o sencillamente el sanitario que lleva meses filtrando agua y nadie ha reparado.
