Conoce todo sobre los retos en las tres rutas clínicas para la salud de la mujer en Medellín, enfocados en diagnósticos tempranos y prevención en salud, que está construyendo Ruta N y Boston Scientific, y que aún se encuentra en convocatoria buscando los solucionadores.
Empecemos con algunas claridades. Un resultado alterado en un examen o revisión médica no es un diagnóstico, es una alerta. Y aquí empieza un proceso largo en el que un profesional de la salud debe leer dicha señal, contactar a la persona, explicarle qué significa, agendarle un examen adicional, tramitar la autorización, tomar la biopsia, esperar el informe de patología y, si hace falta, conseguirle un cupo en el servicio que corresponda para el tratamiento.
Estamos hablando mínimo de ocho pasos, varios lugares donde el caso se puede estancar, ralentizarse o detenerse y cuando hablamos de salud, cada día, cada momento es esencial para reaccionar y tratar a tiempo las pacientes.
Ruta N, con Boston Scientific como aliado estratégico, priorizaron tres rutas clínicas de salud de la mujer y una línea que las conecta, en ninguna de las tres se pide inventar una terapia nueva, más bien piden que el recorrido entre un paso y el siguiente deje de interrumpirse.
El cáncer de cuello uterino se puede prevenir antes de que se manifieste, casi siempre empieza con el virus del papiloma humano, una infección muy común que en la mayoría de los casos el cuerpo resuelve solo, pero cuando no la resuelve, el virus puede ir cambiando las células del cuello del útero durante años y esos cambios se llaman lesiones precursoras. Todavía no son cáncer, y tratarlas a tiempo evita que lleguen a serlo.
Por eso la citología, la prueba de VPH y la inspección visual, no busca cáncer lo que buscan son pruebas o señales de lo que viene; un resultado alterado no es una mala noticia: es una alerta que da un margen de maniobra.
El reto para esta ruta fija dos metas: que no pasen más de 75 días entre la sospecha y el inicio efectivo del tratamiento, y que, cuando la biopsia confirme el diagnóstico, el tratamiento empiece en 30 días o menos.
La ruta involucra aseguradoras, laboratorios, servicios de colposcopia, patología, ginecología oncológica y las instituciones que tratan. Cada frontera entre dos actores es un sitio donde el tiempo se gasta sin que nadie lo esté midiendo.
Según datos preliminares de la Cuenta de Alto Costo, 33 de cada 100 casos de cáncer de cuello uterino en Colombia se detectan en la etapa más temprana, en la que las posibilidades de tratamiento exitoso son mayores.
La segunda ruta empieza antes de que exista un embarazo confirmado. Para ello hablamos de la “captación temprana”, que es el momento en que el sistema de salud vincula efectivamente una mujer al control prenatal y que debe ocurrir idealmente antes de la semana 10 de gestación.
La palabra clave ahí es “efectivamente”, es decir, no basta con remitir o derivar, la meta se cumple cuando la mujer llegó a la cita, no cuando alguien la mandó a pedir.
Durante estas primeras semanas se recolecta información vital para diagnósticos tempranos tales como: antecedentes obstétricos, hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad renal, lupus, epilepsia, riesgo de trombosis, condiciones psicosociales, barreras de acceso; que permiten clasificar el riesgo.
Aquí aparece el segundo concepto: la clasificación dinámica. El riesgo de un embarazo no es una fotografía tomada en la primera cita; cambia con las semanas, con la aparición de un evento clínico, con la estabilidad de una enfermedad previa.
Para estimar el riesgo cardiovascular, la medicina usa escalas: fórmulas que combinan edad, presión arterial, colesterol, tabaquismo y algunos datos más para calcular la probabilidad de que alguien tenga un infarto o un derrame en los próximos años, estas escalas son útiles y están validadas, pero tienen un límite, funcionan bien en mujeres entre 40 y 70 años.
Las enfermedades cardiovasculares fueron la primera causa de muerte de las mujeres en Colombia: el 25,2 % de todas las defunciones femeninas en 2023, según cifras preliminares del DANE. Aun así, un estudio estadounidense encontró que solo el 44 % de las mujeres identifica la enfermedad cardíaca como su principal amenaza de salud.
Muchas escalas de riesgo se aplican a partir de los 40 años. Sin embargo, el riesgo cardiovascular puede empezar a acumularse mucho antes y dejar señales en la historia clínica, obstétrica y familiar de cada mujer.
La hipertensión durante el embarazo, diabetes gestacional, parto prematuro, síndrome de ovario poliquístico, obesidad, enfermedades inflamatorias o autoinmunes, tabaquismo, sedentarismo, sueño insuficiente, estrés y cargas de cuidado, son los llamados factores de riesgo diferenciales: circunstancias que aumentan el riesgo cardiovascular de una mujer y que los modelos tradicionales no siempre evalúan.
El embarazo funciona como una prueba de esfuerzo que el cuerpo hace una vez. La ruta materno-perinatal registra el resultado. La ruta materno-perinatal registra información que puede ser importante para cuidar la salud cardiovascular de la mujer más adelante.
Interoperabilidad: es que los sistemas de información de una EPS, un laboratorio y un hospital puedan entenderse y conversarse entre sí, hoy por hoy suelen guardar los mismos datos de la misma persona en formatos que no se hablan.
Trazabilidad: es poder responder en cualquier momento, dónde va un caso, quién lo tiene, desde cuándo y qué falta ya que, sin eso, una demora solo se descubre cuando ya pasó.
Gestión de casos y navegación: es que exista una persona responsable de que alguien llegue al siguiente paso. Que llame, confirme, explique, y vuelva a llamar si no llegó.
La solución que se busca no es una aplicación, la propuesta debe superar una aproximación centrada exclusivamente en una app, una plataforma o un tablero; se busca una red que conecte instituciones, asigne responsabilidades, acompañe a cada mujer y permita verificar que cada etapa se cumplió.
Las tres rutas clínicas y la habilitante, deben operar articuladas y conformar la Red Integrada e Inteligente de Atención en Salud de la Mujer del Distrito de Medellín aquí la ejecución dura doce meses: cocreación con las instituciones aliadas durante 2026 e implementación en entornos reales de atención durante 2027.
Puede postularse hasta este viernes 4 de septiembre, a través del enlace rutanmedellin.org/retosciudad cualquier persona jurídica, nacional o internacional, con domicilio o un aliado formal en Medellín: empresas, startups, universidades, centros de investigación, IPS, EPS, fundaciones, o alianzas entre ellas. Se puede aplicar a uno, a varios o a los cuatro retos.
Las metas de los 75 días y la semana 10 son orientadoras, ya que su cumplimiento depende de la actuación coordinada de muchos actores, y la evaluación distinguirá lo que le corresponde al solucionador de lo que depende de terceros.
Los tres relojes ya están andando, lo que falta es quién los sincronice.