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El pilar sobre el que se sostiene la revolución digital

Escrito por Ruta N | Feb 27, 2026 3:56:42 PM

¿Cómo funciona el internet que utilizas en estos momentos para ver esta publicación?  Artículo creado por el Centro de Pensamiento Ruta N 

El internet se parece más a pedir un domicilio de comida o a enviar una carta por correspondencia (como se hacía en los años 90) de lo que uno se imagina. Cuando, por allá en los años 90, querías enviar una carta a un familiar que vivía en otro país, debías dirigirte a un centro de correspondencia. Allí recibían tu carta con las indicaciones de entrega. 

Imaginemos que esa carta son datos y que el trayecto desde tu casa hasta el centro de correspondencia no lo hiciste a pie ni en carro, sino a la velocidad de la luz, viajando por un cable de fibra óptica.


Ese centro de correspondencia enviaba tu carta primero por tierra hasta el aeropuerto y luego por avión hasta el centro de despacho del país de destino. De forma similar, ese “paquete de datos” que salió de tu casa por la fibra óptica viaja hasta un datacenter (muchas veces a miles de kilómetros) donde es procesado por un superordenador y posteriormente reenviado a través de cables submarinos que cruzan océanos.


Tu carta podía tardar entre 4 y 10 días en llegar. En cambio, el paquete de datos puede ir desde tu casa hasta un centro de datos en Miami y regresar en apenas unos milisegundos.


El internet, con todo lo que esto implica: correos electrónicos, redes sociales, ChatGPT, Facebook, Amazon o Netflix, depende de los centros de datos. Estas son estructuras inmensas que albergan miles de discos duros, procesadores gráficos y otros componentes necesarios para almacenar, procesar, enviar y calcular enormes volúmenes de información.


Los datacenters son edificios llenos de computadores (llamados servidores), kilómetros de fibra óptica y sistemas de refrigeración que trabajan sin descanso. Son, literalmente, fábricas de datos. Y aunque la información viaje a velocidades cercanas a la de la luz, la ubicación de estos centros puede determinar el desarrollo económico, la soberanía digital y la competitividad de un país entero.


Pero todo este envio y recepciones de paquetes, en este caso de datos, presentan retos, aunque la nube suena a algo distante y etereo, es en los centros de datos donde los límites fisicos, energéticos y hasta de termodinamica deben ser tenidos en cuenta.


El problema de la distancia: cada milisegundo cuenta 

Ahora imagina que, en lugar de enviar tu carta o paquete a un centro de correspondencia cercano, la única oficina disponible estuviera en otro continente. Tu carta tendría que viajar miles de kilómetros antes de ser procesada y regresar de nuevo a ti. 

En el mundo digital, a ese tiempo de ida y vuelta se le llama latencia. La latencia es el tiempo que tarda un dato en salir de tu dispositivo, llegar al servidor que lo procesa y volver con la respuesta. Aunque la información viaja por fibra óptica a velocidades cercanas a la de la luz, la distancia sigue importando: cada kilómetro recorrido añade un pequeño retraso.


El internet nunca se detiene ¿Cómo se mantiene funcionando?

Imagina por un momento que toda esa enorme oficina de correspondencia o de paquetería, con bandas transportadoras, sistemas de clasificación y vuelos saliendo constantemente, depende de que la luz nunca se apague. Si se corta la energía, las cartas y los paquetes se quedan a mitad de camino, y el sistema completo entra en caos.


Un centro de datos mediano puede consumir entre 10 y 50 megavatios (MW) de potencia continua, una cantidad de energía comparable a la que necesita una ciudad pequeña. Los más grandes del mundo pueden llegar a 200 o incluso 500 MW.


Un corte eléctrico en un datacenter no es como cuando se va la luz en tu casa. Puede significar la caída de servicios bancarios, la interrupción de plataformas de salud o la desconexión de sistemas críticos que millones de personas usan al mismo tiempo.


El enemigo inesperado: el calor 


Toda la capacidad de procesamiento que tienen los datacenters genera calor. Mucho calor. En los racks de inteligencia artificial, el aire tradicional ya no es suficiente para mantener los equipos en condiciones seguras. Por eso están emergiendo nuevas formas de enfriamiento cada vez más eficientes:


Sistemas de agua helada, refrigeración líquida directa al chip, incluso la inmersión total de servidores en líquidos especiales que no conducen electricidad.


En regiones de altitud media y temperaturas estables la carga de refrigeración es menor que en ciudades costeras cálidas y húmedas. En términos simples: cuando el entorno ayuda a enfriar, el datacenter gasta menos energía para mantenerse estable.


Medellín como hub regional 


La pregunta ya no es solo cómo funciona los datacenters, sino dónde conviene ubicarlos, al igual que en la logística tradicional, la cercanía con los puntos de origen y destino reduce tiempos, costos y riesgos. Cada milisegundo cuenta, y la geografía empieza a jugar un papel decisivo.


Medellín por su clima templado reduce la necesidad de enfriamiento intensivo; su matriz energética, mayoritariamente hidroeléctrica, ofrece una base limpia y confiable; y su ecosistema tecnológico aporta el talento humano necesario para operar y escalar estas infraestructuras.


Pensar a Medellín como hub regional de datacenters es una lectura técnica de sus condiciones. Ubicar capacidad de cómputo más cerca de los usuarios latinoamericanos podría reducir latencias, mejorar la experiencia digital y disminuir la dependencia de infraestructuras ubicadas a miles de kilómetros, permitiría que muchos de nuestros “paquetes de datos” hagan trayectos más cortos y eficientes.


Al final, los datacenters pueden ser invisibles para la mayoría de las personas, pero sus efectos son profundamente visibles en la economía digital. La decisión de atraer y desarrollar esta infraestructura no solo define la velocidad de nuestras conexiones, sino el lugar que ocupará la región en la próxima ola tecnológica.


La revolución digital seguirá avanzando. ¿Medellín aprovechará este momento para convertirse en uno de sus nodos clave en América Latina?