La representación de la mujer en la ciencia
Publicado por Ruta N -Cómo Los Archivos Secretos X impactaron las carreras STEAM
Cuando pensamos en científicos o investigadores, es común imaginar la figura cliché del hombre de bata blanca y pelo desordenado, el profesor aventurero de látigo y sombrero, o quizá el inspector serio y malhumorado, pero con una capacidad deductiva increíble. Y es normal: durante muchos años, estos fueron los referentes que vimos en libros, películas y series.
Esta forma de representar la ciencia no solo era limitada; también ayudó a consolidar la idea de que la ciencia no era un lugar para todos. En los años noventa, sin embargo, una mujer rompió ese molde desde la pantalla de nuestros televisores: la doctora Dana Scully.
Interpretada por Gillian Anderson en la serie Los Archivos Secretos X, Scully era médica, científica y agente del FBI. Escéptica, rigurosa, valiente y brillante, no estaba ahí para adornar la historia ni para ser rescatada. Analizaba evidencias, discutía hipótesis y tomaba decisiones críticas en situaciones extremas. Lo que en su momento parecía solo un buen personaje de ficción terminó teniendo un impacto profundo y medible en la vida real. A ese fenómeno hoy se le conoce como el efecto Scully.
El efecto Scully hace referencia a la influencia que tuvo este personaje en la manera en que niñas y mujeres perciben la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), así como en su decisión de estudiar y trabajar en estos campos.
En 2018, un estudio sistemático demostró un impacto real y estadísticamente significativo del efecto Scully. La investigación, realizada por el Geena Davis Institute on Gender in Media junto con 21st Century Fox y J. Walter Thompson Intelligence, encuestó a más de dos mil mujeres adultas en Estados Unidos.
Según este estudio, las mujeres que vieron Los Archivos Secretos X con regularidad tienen actitudes más positivas hacia la ciencia, mayor interés por las carreras STEM y una mayor probabilidad de haber estudiado o trabajado en estos campos que aquellas que no vieron la serie o lo hicieron de forma esporádica.
La representación de la mujer en la ciencia tiene efectos positivos claros. Las mujeres familiarizadas con el personaje de Scully afirman que ver a una mujer en estos roles aumentó su creencia en la importancia de la ciencia. Además, quienes participaron en el estudio señalan que el personaje fortaleció su confianza para desempeñarse en profesiones tradicionalmente dominadas por hombres.
No se trata solo de inspiración simbólica: las espectadoras habituales fueron significativamente más propensas a considerar, estudiar y ejercer una carrera científica.
¿Por qué un personaje de ficción puede tener este impacto? Desde edades tempranas, niños y niñas asocian la ciencia y las matemáticas con lo masculino, un sesgo que se refuerza social y culturalmente. Ver a una mujer competente, respetada y compleja ocupando un rol científico central ayuda a romper esa asociación y amplía lo que las personas consideran posible para sí mismas.
En Colombia, hablar del efecto Scully es también hablar de nuestras propias referentes: científicas, ingenieras, matemáticas, biólogas, astrónomas y tecnólogas que, desde distintos territorios y contextos, están transformando la manera en que producimos conocimiento y resolvemos problemas sociales, ambientales y tecnológicos.
Diana Trujillo, por ejemplo, es ingeniera aeroespacial y una de las líderes de misiones de exploración en la NASA. Llegó a Estados Unidos como inmigrante, participó en proyectos como el rover Perseverance en Marte. Su historia rompe la idea de que la ciencia de alto nivel es inalcanzable o ajena a las mujeres latinoamericanas.
Ángela Restrepo fue pionera en el estudio de enfermedades tropicales y fundadora de uno de los centros de investigación médica más importantes del país. Su trabajo no solo generó conocimiento científico, sino que impactó directamente la salud pública y la formación de nuevas generaciones de investigadoras.
Nubia Muñoz, epidemióloga colombiana reconocida internacionalmente por sus investigaciones sobre el virus del papiloma humano (VPH), fundamentales para el desarrollo de vacunas que hoy salvan millones de vidas. Su trabajo demuestra que la ciencia también transforma realidades a largo plazo, incluso cuando no siempre es visible en el día a día.
Hay muchas más mujeres investigando, enseñando, innovando y resolviendo problemas en universidades, laboratorios, comunidades rurales, centros de desarrollo tecnológico y espacios de divulgación científica en todo el país.
Cuando una niña colombiana ve a una mujer liderando una misión espacial, investigando enfermedades, protegiendo la biodiversidad o creando soluciones para su comunidad, ve que la ciencia también es un lugar para ella, para habitarla, transformarla y hacerla propia.
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