Primeros pasos para entender DeepTech

Publicado por Ruta N -

Artículo por el Centro de Pensamiento Ruta N. 

¿Y si la verdadera innovación no fuera una app, sino un descubrimiento científico? Entiende cómo el DeepTech está redefiniendo el futuro de Medellín mediante soluciones estructurales que nacen en el laboratorio...

DeepTech, o traducido al español como "tecnología profunda", es innovación que nace de descubrimientos científicos. Mientras que una aplicación de delivery o una plataforma de pagos resuelven problemas logísticos o de experiencia de usuario con software existente, una empresa DeepTech trabaja en el nivel más fundamental del conocimiento: en laboratorios, con moléculas, genes, materiales, algoritmos de alto rendimiento o sistemas físico-biológicos que antes no existían.


No todo lo que se llama "innovación" es DeepTech. Lanzar una nueva app no lo es necesariamente, pero crear un bioplástico que reemplaza el petróleo, sí. Optimizar rutas de transporte con un algoritmo genérico, no. Diseñar una proteína terapéutica mediante inteligencia artificial para tratar enfermedades huérfanas, sí. Surge desde la investigación y llega a niveles estructurales que cambian sustancialmente lo que sabemos sobre las cosas.


DeepTech se refiere a innovaciones basadas en descubrimientos científicos o avances de ingeniería compleja que requieren largos ciclos de investigación, alta especialización y validación experimental antes de llegar al mercado.


Para entender mejor el concepto, conviene descomponerlo en tres características clave:


• Base científica. El DeepTech nace en laboratorios, centros de investigación y universidades. No surge de una idea de negocio aislada, sino de conocimiento acumulado en áreas como biotecnología, inteligencia artificial avanzada, nuevos materiales o física aplicada. Esto implica que el riesgo tecnológico es alto: no siempre se sabe si la solución funcionará.
• Complejidad tecnológica. Estas soluciones integran múltiples disciplinas. Por ejemplo, una innovación en salud puede combinar biología molecular, análisis de datos y nanotecnología. Esta interdependencia hace que los desarrollos sean más costosos y más lentos que en el mundo digital.
• Impacto estructural. Cuando una tecnología DeepTech funciona, no compite dentro de un mercado existente: lo redefine o crea uno nuevo. Por eso su potencial de retorno es alto, pero también lo es su nivel de incertidumbre.

Una empresa que cumpla estos tres criterios opera en un tiempo y con un capital distinto al de una startup de software. Sus ciclos son más largos, a veces una década entre el descubrimiento y el producto, y su financiación requiere paciencia e instrumentos especializados. Pero cuando funciona, el impacto es transformador.


En América Latina, este enfoque empieza a consolidarse con una lógica particular. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, el ecosistema regional ya supera los 8.000 millones de dólares y se apoya en ventajas específicas como la biodiversidad y el talento científico a costos relativamente bajos. 


En 2025, el ecosistema colombiano de empresas de base científica y tecnológica (EBCT) llegó a un punto de inflexión: se identificaron 98 compañías que en conjunto han levantado 108 millones de dólares, con una valoración total de 676 millones de dólares y más de 820 empleos directos. El número de empresas se duplicó en ese año.


Medellín concentra el 24% de ese total nacional, ubicándose como el segundo nodo más importante del país, solo detrás de Bogotá. Pero la diferencia cuantitativa esconde una diferencia cualitativa más interesante: el ecosistema paisa funciona como una red integrada, sin subredes aisladas, articulada alrededor de universidades con alta capacidad investigativa como la UdeA, UNAL, EAFIT, UPB y actores institucionales como Ruta N.


Los sectores que lideran son tres. CleanTech (energía y sostenibilidad) con el 42% de las iniciativas. AgriFood (agricultura y alimentos) con el 35%. HealthTech (salud y biomoléculas) con el 23%. No es casualidad que estos tres sectores dependan directamente del conocimiento de sistemas naturales. Además, el 22% de las personas que trabajan en este ecosistema tienen maestría o doctorado. En un país donde el acceso a formación avanzada todavía es limitado, eso es una cifra nada despreciable.


El dinero especializado no llega


El 58% de las startups DeepTech en Colombia se financian con recursos propios, más de la mitad de las empresas que hacen ciencia aplicada de frontera están creciendo con lo que pueden poner sus propios fundadores sobre la mesa.


Eso tiene una consecuencia concreta: los ciclos del DeepTech ya son largos por naturaleza, ya que la ciencia no se apresura, y sin capital especializado para etapas tempranas, muchas de estas empresas no van a poder cerrar la brecha entre el hallazgo en el laboratorio y el producto en el mercado.


El problema no es falta de talento ni de ideas. Es la ausencia de instrumentos financieros diseñados para tolerar la incertidumbre técnica y los horizontes de tiempo extendidos que caracterizan a este tipo de innovación. El venture capital convencional rara vez tiene ese perfil. Se necesitan fondos catalíticos, mecanismos de coinversión público-privada y compra pública de innovación.


DeepTech es un modelo de desarrollo económico. Las ciudades que logren consolidar ecosistemas de tecnología profunda van a tener ventajas estructurales durante décadas: empleo de alta calificación, atracción de capital internacional, exportación de conocimiento y soluciones a problemas que afectan a todo el planeta.


Para Medellín, eso significa una oportunidad concreta de redefinir su modelo productivo más allá del turismo de innovación o el software de consumo. Significa convertir la biodiversidad del Chocó biogeográfico en biotecnología exportable. Significa que un doctorado en biología molecular en la UdeA puede ser el punto de partida de una empresa que resuelve un problema global.


Entender DeepTech es entender en qué dirección se mueve el conocimiento.


Fuentes 


 • Reporte Sciencepreneurs DeepTech Colombia 2025 (REDDI / Ruta N),
 • Boston Consulting Group & World Economic Forum (2021),
 • Banco Interamericano de Desarrollo, OCDE.



 

 

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