Cosechar luz desde la terraza de Ruta N
Publicado por Admin -Los 420 paneles solares del Complejo Ruta N muestran cómo funciona esta tecnología y por qué Colombia, cruzada por la línea ecuatorial, juega con ventaja frente a otras regiones del mundo.
Entre las estaciones Hospital y Universidad del Metro de Medellín un edificio de fachada rojiza recibe cada día energía de los rayos del sol que viajaron desde la superficie de una estrella a más de 150 millones de kilómetros y durante poco más de ocho minutos, que aterriza en sus paneles fotovoltaicos. El Complejo Ruta N cuenta con la certificación LEED nivel Oro, que otorga el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos (USGBC) a edificios que cumplen exigencias de eficiencia energética, uso del agua y calidad del aire interior. Por ejemplo, los vidrios del edificio frenan parte de la radiación infrarroja, responsable de aumentar la temperatura, y dejan pasar la luz natural; de esta forma el aire acondicionado trabaja menos.
Lo que ocurre dentro de un panel solar
La luz viaja en paquetes diminutos de energía llamados fotones. Cuando un fotón golpea una lámina de silicio (un elemento químico natural semiconductor) con suficiente energía, desprende un electrón de su lugar, ahí ese ese electrón necesita tener una dirección hacia la cual moverse. Para dársela, los fabricantes unen dos capas de silicio tratadas con pequeñas cantidades de otros elementos, como fósforo y boro. En la frontera entre ambas capas aparece un campo eléctrico que empuja los electrones liberados hacia un solo lado ese flujo ordenado de electrones es, una corriente eléctrica.
Los paneles solares producen corriente continua, la misma que entrega una batería tradicional. Pero los enchufes de una casa funcionan con corriente alterna. Por eso, antes de usar esa energía, un aparato llamado inversor la convierte de continua a alterna.
Al proceso de usar luz para producir electricidad es llamado como efecto fotovoltaico y se conoce desde hace casi dos siglos. En 1839, el físico francés Edmond Becquerel, de 19 años, notó que dos placas metálicas sumergidas en un líquido generaban más corriente cuando les daba la luz. La primera celda de silicio útil llegó en 1954, en los Laboratorios Bell de Estados Unidos, y aprovechaba apenas el 6 % de la luz que recibía. Los paneles comerciales de hoy superan el 20 %.
¿Cuánto sol recibe un techo en Colombia?
El Atlas de Radiación Solar del IDEAM y la UPME responde con una cifra: en promedio, cerca de 4,5 kilovatios hora por metro cuadrado al día. Un kilovatio hora equivale a la energía que gasta un bombillo LED de 10 vatios encendido durante 100 horas. En La Guajira y la Orinoquia la cifra alcanza los seis kilovatios por hora y en Medellín, un estudio de la Universidad de Antioquia midió alrededor de cinco kilovatios por hora.
La razón es nuestra ubicación geográfica. La línea ecuatorial cruza el sur del país y en esa franja del planeta el sol cae casi vertical durante todo el año. Aquí a diferencia de las regiones más cercanas a los polos, no hay un invierno que lo esconda durante meses: los promedios mensuales cambian muy poco de enero a diciembre. Es decir, Colombia recibe cerca de un tercio más de sol por metro cuadrado que Alemania, uno de los países con más paneles solares del mundo. Ahí hay una ventana de oportunidad para potenciar este tipo de energía.
Cuando llueve menos, brilla más
Cerca de dos terceras partes de la capacidad eléctrica de Colombia dependen del agua de los embalses. Por eso, los años del fenómeno de El Niño, con menos lluvia, ponen a prueba el sistema de embalses. Un estudio publicado en la revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas encontró que, en el Valle de Aburrá, la radiación solar aumentó en promedio un 10 por ciento durante los eventos de El Niño, sobre todo entre diciembre y febrero. Al menos en este valle, cuando el agua escasea, la luz solar suele sobrar y aunque el sol no reemplaza a los embalses, puede acompañarlos justo cuando más se necesita.
Del techo a la red
Lo que ocurre en Ruta N tiene nombre técnico: generación distribuida. La electricidad se produce en el mismo lugar donde se consume, sin recorrer cientos de kilómetros de cables. Este modelo también mueve negocios en la ciudad. Erco Energía, una empresa de Medellín con más de 14 años en energía solar distribuida y participante del programa Medellín Next de Ruta N, cerró en agosto una ronda de inversión Serie C por 129 millones de dólares. A esta etapa de financiación llegan las empresas que ya demostraron que su modelo funciona y buscan crecer. Entre los inversionistas están Next Utility Ventures, fondo del programa Ventures EPM, y Norfund, el fondo del Gobierno de Noruega para invertir en países en desarrollo. Con esos recursos, la empresa desarrollará nuevos proyectos en varias regiones del país.
La energía solar también crece a gran escala. Un gigavatio equivale a mil millones de vatios, lo suficiente para encender al mismo tiempo cien millones de bombillos LED de 10 vatios. Según XM, el operador del sistema eléctrico, a finales de marzo de 2025 el país tenía 1,35 gigavatios solares en operación. A mediados de 2026, la cifra rondaba los 2,2 gigavatios, cerca del 10 % de la capacidad de todo el sistema eléctrico. Más del 60 % de esa capacidad solar está en la región Caribe, donde coinciden sol intenso, terrenos planos y espacio disponible.
Esos 2,2 gigavatios son la potencia que alcanzan los paneles a pleno sol. De noche descansan y las nubes reducen su rendimiento. Por eso el siguiente paso son las baterías, que guardan la energía para usarla después, y las redes que la llevan de donde sobra a donde se necesita.
El sol ya hace su parte: su luz tarda ocho minutos en llegar a la Tierra y, por la cercanía de Colombia al ecuador, cae casi vertical todo el año. Lo que sigue depende de la ciudad. ¿Cuántos techos de Medellín podrían hacer lo mismo que el de Ruta N? ¿Qué cambiaría si cada barrio produjera parte de la energía que consume? ¿Qué se necesita para que techos como ese se multipliquen?