Imagina que el océano Pacífico es una enorme bañera que cubre un tercio del planeta. En condiciones normales, unos vientos constantes, los llamados vientos alisios, actúan como una cuchara que empuja el agua caliente hacia el oeste, hacia Indonesia y Australia. Eso hace que en el lado oriental del Pacífico, cerca de Sudamérica, el agua sea fría.
Ahora imagina que alguien detiene esa cuchara, los vientos se debilitan, el agua caliente acumulada en el oeste no tiene quién la retenga y comienza a fluir de vuelta hacia el este como una marea lenta. El resultado es un calentamiento inusual de las aguas del Pacífico ecuatorial oriental, que puede superar en varios grados Celsius el promedio. A ese desajuste, a ese termostato planetario que se sale de rango, los pescadores peruanos lo bautizaron hace siglos con un nombre de El Niño, en alusión al Niño Jesús, porque solía aparecer cerca de Navidad.
El Niño y La Niña son las dos fases opuestas de un patrón climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Un episodio de El Niño puede durar hasta 18 meses, y sus efectos alteran las temperaturas y las precipitaciones en todo el planeta.
El mecanismo es circular y se retroalimenta a sí mismo como una serpiente que se muerde la cola: cuando los vientos alisios se debilitan, las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan y comienzan a desplazarse hacia el este. Eso a su vez debilita aún más los vientos, lo que calienta aún más el océano, es como un bucle.
2026: el más fuerte en 140 años
Los eventos fuertes de El Niño ocurren, en promedio, cada diez o quince años. El último "superfenómeno" fue en 2015. Antes, en 1997. Ahora, en 2026, los modelos climáticos internacionales advierten algo que no ocurría desde finales del siglo XIX.
El récord de intensidad actual lo estableció el evento de diciembre de 2015, cuando las temperaturas del Pacífico central ecuatorial alcanzaron 2,8 grados Celsius por encima del promedio. El modelo actualizado del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF) indica que el evento de 2026 podría superarlo.
La probabilidad de instauración del fenómeno El Niño pasó del 62% al 82% durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026, con proyecciones cercanas al 96% hacia finales del año. Y en cuanto a su fuerza: la directora general del IDEAM, Ghisliane Echeverry Prieto, fue categórica: "Se descarta que vaya a ser un Niño moderado. En este momento, las dos probabilidades son fuerte o muy fuerte."
Cómo es El Niño en Colombia
Para entender cómo El Niño afecta a Colombia, hay que abandonar la imagen del Pacífico y pensar en otra metáfora: la de un sistema de tuberías. Colombia recibe su agua de las lluvias que generan los vientos cargados de humedad. Esos vientos, que normalmente fluyen con fuerza desde el Pacífico y el Atlántico hacia el interior del país, se alteran profundamente cuando el océano Pacífico se recalienta.
El resultado es que las tuberías se van cerrando. Menos lluvia. Más calor, para el trimestre de septiembre a noviembre de 2026 se estima que las precipitaciones estarán por debajo de lo normal en gran parte del territorio nacional, con variaciones de entre -20% y -30% en algunas regiones, y reducciones que podrían alcanzar hasta -70% en las regiones Andina y Caribe respecto a los promedios climatológicos históricos.
Mayor calor implica más evapotranspiración, mayor demanda hídrica de ecosistemas y sectores productivos, y mayor probabilidad de estrés hídrico en zonas ya vulnerables. Los ríos y quebradas pueden bajar sus caudales. Los embalses perderían niveles. El agua para consumo humano, para el agro, para la generación eléctrica y para los ecosistemas estratégicos estaría en riesgo.
Medellín: una ciudad que retiene el calor
Medellín tiene una particularidad y es conocido como el efecto isla de calor urbana. Piensa en la ciudad como en una sartén. Una sartén rodeada de cerros que dificultan la ventilación. Su base: las calles, los techos de zinc, el concreto de los barrios son los que absorbe calor durante el día y lo libera de noche, impidiendo que la temperatura baje. El aumento de la temperatura en Medellín ha registrado valores superiores a 33 grados Celsius desde mayo. Este comportamiento está relacionado con el "efecto isla de calor": la urbanización, los materiales de las viviendas y la reducción de áreas verdes generan zonas con temperaturas superiores al promedio.
Medellín y Bogotá registraron incrementos sostenidos de temperatura de más de 4,4 °C por encima de sus promedios históricos durante varios días consecutivos en mayo de 2026.
El punto máximo de intensidad del fenómeno ocurrirá entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con efectos de sequía y calor extremo que podrían extenderse hasta finales de febrero de 2027. Hay un 63% de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de "muy fuerte" en ese periodo.
Cómo prepararse
El Niño no se puede detener. Pero sus efectos sobre las personas sí se pueden mitigar con preparación y con decisiones concretas.
Incendios : Las autoridades advierten que se debe evitar las quemas abiertas y fortalecer las acciones de prevención y respuesta frente a incendios forestales. No quemes basura, pasto o residuos de poda en zonas rurales o periurbanas. Reporta cualquier foco de incendio al número de emergencias 123.
Fuentes
IDEAM – Informe de predicción climática
NOAA – CPC ENSO Diagnostic
Ministerio de Ambiente de Colombia
OMM – El Niño / La Niña
Vivir en El Poblado / SIATA
El Tiempo – Plan preventivo gobierno